La industria de la construcción es determinante en la economía. Así lo confirma un estudio realizado por el Foro Económico Mundial, el cual indica que este rubro equivale al 6% del PIB mundial y consume entre el 25 y el 40% del total de materias primas consumidas en a nivel global.Desafíos del sector de la construcción en Chile para 2020

Pese a su relevancia, el sector de la construcción en Chile enfrenta importantes desafíos por superar para mantener su preponderancia:

 


Innovación, eficiencia y sustentabilidad  

Robots, máquinas CNC y la programación algorítmica -entre otras tecnologías- permiten crear innovadores modelos y diseños de edificación que de otro modo no serían posibles. Incorporarlos a la industria chilena mejoraría los resultados finales, y optimizaría la eficiencia y costos de todos los procesos constructivos.

En ese sentido, el desafío es lograr que el rubro de la construcción sea mucho más sustentable: según la ONU, la tierra será inhabitable en el 2050, por lo que urge reformular esta industria, una de las que más contamina a nivel global.

Un buen ejemplo de esto lo constituye la constructora Broad Sustainable Building, la cual diseñó y levantó un hospital modular para combatir el COVID-19. Además de optimizar el espacio y el tiempo, la infraestructura -al ser prefabricada- disminuye el impacto medioambiental propio de este rubro


La crisis económica

Para enfrentar el panorama que atraviesa la industria de la construcción en Chile, el Gobierno ha comprometido un gasto público superior a los US$10.500 millones para el período 2020-2022. Sin embargo, es posible que la recuperación del sector sea un proceso lento considerando un elemento que no estaba contemplado en las estimaciones anteriores: el COVID-19.

Los caminos para superar la crisis inmobiliaria

Pese al difícil panorama que enfrenta el rubro de la construcción, hay algunos ejemplos alrededor del mundo que pueden ser claves para que las distintas economías tomen medidas para proteger este sector.

En Alemania, pese a que se ha decretado el cierre de negocios no esenciales como cafeterías, cines y restaurantes -misma suerte que han corrido las instituciones educativas-, el 25 de marzo el Gobierno determinó que las obras de infraestructura, residenciales y servicios públicos quedan exentas de la medida, pues se trata de una industria que será determinante en la reactivación económica cuando pase la pandemia y que, por ende, no puede paralizarse.

En Corea del Sur, por otro lado, los esfuerzos se enfocan en quienes constituyen el motor de esta industria: los trabajadores. La Federación Coreana de Sindicatos de la Industria de la Construcción (KFCITU) está buscando que todos quienes se desempeñan en el sector de la construcción reciban el pago completo de sus remuneraciones, incluso quienes tienen contratos diarios.

En Nueva Zelanda han diseñado un plan de respuesta para el sector de la construcción, el cual se basa en 3 etapas:

  • Mantener actividades viables durante el cierre de obras.
  • Reiniciar con agilidad las obras cuando se levanten las restricciones.
  • Transformar la industria en pos de lograr un mayor rendimiento.

Para superar los desafíos mencionados anteriormente, la etapa formativa es fundamental, pues estudiantes, maestros y profesionales pueden aportar nuevos conocimientos que deriven en las soluciones que se requieren.

En ese sentido, el Ingeniero en Construcción de la Universidad Andrés Bello se ajusta a los desafíos del rubro, caracterizándose por su gran nivel ético, compromiso con la sociedad y, desde luego, por la visión sustentable de los proyectos en los que participa, sin olvidar la sólida base conceptual de los aspectos técnicos de la profesión, siendo un agente activo en la evolución de esta industria.